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Esa comunidad de usuarios de la que usted me habla I. La pirámide de compromiso.

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En el mundo tan cambiante en el que vivimos, a las empresas, entidades, organizaciones políticas e incluso a los ciudadanos particulares les resulta muy difícil que su mensaje llegue a grandes cantidades de usuarios en redes sociales.

Actualmente, la gran cantidad de información existente, la velocidad de debate en las redes sociales y la menor atención de la población en lo que leen, dificulta enormemente la labor comunicativa. Este fenómeno se ha denominado conceptualmente como “infoxicación” o lo que es lo mismo, sobrecarga de información.

Frente a esto, los expertos en redes sociales han desarrollado diferentes estrategias o herramientas para poder llevar su mensaje al mayor número de personas. Una de estas estrategias, la creación de comunidades de usuarios, no solo sirve como potenciador del mensaje que queremos transmitir, sino que, además, crea una conexión y confianza entre grupos de personas que en muchos casos sirve para mejorar y viralizar modificando el mensaje original.

¿Por qué es importante crear comunidades de usuarios?

Los community manager (CM) han pasado de comunicar en una sola dirección en el origen de las redes sociales, a asumir que los receptores de sus mensajes se han convertido también en co-emisores del mismo, reverberando el mensaje original. Del mismo modo que cuando los niños juegan al “teléfono estropeado”, por cada nuevo usuario que se hace eco de nuestro mensaje, este va cambiando y adaptándose, hasta llegar a casos en que el mensaje original no guarda relación formal con el mensaje que llega a un usuario, pero sí mantiene la esencia del mismo.

Por ello, es una labor fundamental del CM establecer una conexión duradera con el mayor número de usuarios posibles en las diferentes redes sociales que gestione, para actuar como fuente fidedigna para los usuarios, que tendrán diferentes niveles de compromiso con el emisor original.

Además, dependiendo del nivel de compromiso y confianza del usuario con nuestra entidad podemos encontrar roles que pasan desde simples observadores del mensaje, hasta aquellos que de manera autónoma crean contenido en relación a nosotros que potencia y viraliza nuestro mensaje: memes, vídeos, canciones, artículos en prensa, etc.

Existen diferentes grados de compromiso en una comunidad de usuarios

Lógicamente, existen distintos grados de compromiso entre las entidades y los usuarios. Estos diferentes niveles se representan en la denominada Community Engagement Pyramid.

Piramide del compromiso de los usuarios de rr.ss.
  1.  La población disminuye a medida que ascendemos escalones en la pirámide, mientras aumenta el nivel de compromiso. En la zona más baja de la pirámide tenemos a los seguidores que se asoman a observar y explorar, que simplemente desean conocer cómo es la comunidad.
  2. En un nivel superior de compromiso tenemos a los seguidores que desean estar al tanto de lo que se cuenta en la comunidad, no desean aportar, pero sí están interesados en los contenidos que encuentran y además quieren enterarse de cuándo se actualizan.
  3. Si ascendemos al nivel 3 nos encontramos seguidores más comprometidos, hasta tal punto que sí están dispuestos a participar en la comunidad compartiendo contenidos o realizando comentarios.
  4. En el nivel inmediatamente superior tenemos a los seguidores que claramente contribuyen a construir la comunidad, escriben comentarios habitualmente y se puede contar con ellos para participar en espacios de trabajo.
  5. Al nivel 5 llegan los seguidores en los que se puede delegar la moderación de espacios de trabajo. Su nivel de interacción y compromiso con la comunidad hace que sean respetados por el resto de seguidores de los niveles inferiores. Son productores de la comunidad.
  6. Por último, en la cima de la pirámide nos encontramos con aquellos seguidores que son capaces de asumir un papel de claro liderazgo dentro de una comunidad. Para estos usuarios, la adherencia con la entidad y los valores que representa están claros, tanto, que llegado el caso se puede delegar en ellos sin temor a que nuestra reputación se vea afectada. Sin lugar a dudas, se trata de los seguidores más deseados por todas las entidades o empresas con presencia en la red. Ellos solos son capaces de hacer por nuestra entidad mucho más que algunos empleados y suponen una ayuda inestimable para el trabajo del community manager.

En resumen, un buen CM debe mantener un contacto y relación permanente con los usuarios de las rr.ss., de forma que con un trato cercano e individualizado creemos una comunidad autosuficiente, que apoye y amplifique nuestro mensaje.

Como podéis imaginar esta publicación es meramente introductoria. Próximamente, esperamos contaros más acerca de las diferentes formas de crear y gestionar estas comunidades y algunas estrategias para establecer diferentes niveles de compromiso y conexión con nuestros seguidores. Contamos con vosotros para compartir cada una de ideas que os vayamos enseñando aquí.

Democracia para dummies I: La moción de censura

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En estos días estamos escuchando en la prensa hablar mucho de las mociones de censura, a raíz de la planteada por Podemos que se está celebrando estos días, pero ¿sabemos de qué va?

La moción de censura es un instrumento dado en los sistemas parlamentarios, por el que el poder legislativo puede desbancar al gobierno. A través de este instrumento, el parlamento declara que existe una mayoría que rechaza la acción ejercida por el gobierno y le retira su confianza, destituyendo así al gobierno. Es la llamada moción de censura destructiva.

No obstante, también existe la moción de censura constructiva por la cual no solo se destituye a un gobierno sino que el parlamento debe designar simultáneamente a un nuevo jefe del ejecutivo.

En España la Constitución establece el sistema de la moción de censura constructiva. Según ésta, la moción debe estar propuesta por al menos una décima parte de los diputados. Además, debe de ir acompañada de un candidato o candidata a la presidencia. En caso de que la moción salga adelante, el presidente presentará su dimisión al Rey, y el candidato propuesto se entenderá investido de la confianza de la Cámara.

Como curiosidad, el reglamento del Congreso permite que, una vez presentada una moción de censura, durante dos días puedan presentarse otras mociones de censura alternativas.

Detalle de la bancada azul del Congreso de los Diputados. Estos asientos son los que ocupan los ministros del equipo de gobierno del presidente sometido a la moción de censura. Fuente: Benjamín Núñez González

Pese a que nunca ha salido adelante ninguna moción de censura a nivel nacional, sí han prosperado a otros niveles. Ejemplos de mociones de censura que prosperaron fueron la moción planteada en Cantabria contra Juan Hormaechea, o en Canarias contra Jerónimo Saavedra.

¿Y en qué se diferencia la moción de censura del impeachment?

Podríamos hablar de que normalmente la moción de censura suele ser propia de los sistemas parlamentarios y el impeachment de los presidenciales.

Pero la gran diferencia entre la moción de censura y el impeachment radica en que éste es un instrumento que permite que el legislativo pueda procesar al ejecutivo. Dicho con otras palabras, el impeachment es una suerte de juicio político que no solo implica la destitución o dimisión del cargo público, sino que acarrea consecuencias jurídicas, como puede ser la inhabilitación.

Sea cual sea el sistema democrático que describramos, está claro que la moción de censura y el impeachment son unas de las herramientas más importantes que posee el poder legislativo en su tarea de fiscalizar y controlar al gobierno.

En caso de que la moción promovida por Podemos contra el Gobierno de Mariano Rajoy no salga adelante, y ahora que el PSOE ha renovado su dirección ¿veremos más mociones de censura en esta legislatura? Hagan sus apuestas.

Encuestas. Encuestas everywhere…

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En un corto periodo de tiempo hemos vivido un ciclo electoral especialmente convulso. Pocas veces nuestra joven democracia vivió tantos comicios electorales en tan corto espacio de tiempo. Entre mayo de 2014 y septiembre de 2016 en nuestro país se han producido 8 elecciones (europeas, andaluzas, municipales y autonómicas, catalanas, dos elecciones generales, vascas y gallegas), sin contar otros comicios internacionales de gran interés y con resultados sorpresivos para la mayoría de los “analistas” (Brexit, elecciones presidenciales en EE.UU., referéndum por la paz en Colombia, referéndum constitucional en Italia, etc.). Y si hay algo que caracteriza a los periodos electorales son las encuestas. En estos dos años hemos podido ver multitud de encuestas y sondeos en todos los medios. Parece ser que ha sido una buena época para las casas demoscópicas.

Las hemos tenido a todas horas, en todos los medios, y también de todos los gustos y colores. Pero las encuestas no han estado ahí siempre. No fue hasta 1952 cuando aparece la primera encuesta de ámbito estatal elaborada de forma específica para estudiar unas elecciones. Se realizó en Estados Unidos, y fue el NES (National Election Study).

Que se publiquen tantas encuestas no es algo baladí, puesto que las encuestas generan diferentes efectos entre los electores a la hora de emitir su voto. Los dos efectos más conocidos son el efecto underdog y el bandwagon.

El efecto underdog. La teoría nos dice que bajo el efecto underdog se produce una movilización de votantes en favor de la candidatura que, según las encuestas, perderá.  Esto se produce porque una parte del electorado se solidariza con el perdedor, se pone del lado del más débil, puesto que su posición de debilidad despierta simpatías entre los votantes, que se movilizan para salvar al partido o al candidato. Un ejemplo claro de este efecto se vivió en las elecciones generales de 1996. Durante la campaña, las encuestas daban entre 10 y 7 puntos de diferencia entre PP y PSOE, pronosticando una clara victoria del PP por mayoría absoluta. Sin embargo, finalmente la diferencia entre ambos fue tan solo de un 1,4%.

El efecto bandwagon, también conocido como efecto bola de nieve o caballo ganador, tiende a producir que los votantes se inclinen o movilicen por la candidatura que las encuestas dan como ganadora. Se produce porque una parte del electorado es proclive a inclinarse por aquellas tendencias mayoritarias. Un ejemplo claro fue el vivido por Podemos tras las elecciones europeas de 2014, donde Podemos se “pone de moda”, moviliza a muchísima población, multiplicando así sus expectativas de voto.

Incluso se comienza a hablar de un tercer efecto, el efecto “carrera de caballos”. Con una serie constante de encuestas, hace que la opinión pública fije su atención en los porcentajes que un partido le recorta a otro, o se aleja, convirtiendo las elecciones legislativas en unas presidenciales de facto, y en una carrera de popularidad entre los líderes. Esto hace que el debate público se centre en esta “carrera”, más que en otras cuestiones de interés, dejando de lado temas importantes como la educación o el empleo.

No obstante, muchas veces este efecto es ficticio, puesto que si tenemos en cuenta el error muestral -lo explicaremos más adelante-, los cambios no suelen ser significativos, ya que las encuestas reflejan variaciones de décimas. Recordemos las últimas elecciones generales del 26 de julio de 2016, todos los días veíamos en los medios de comunicación nuevas encuestas, y el debate era si se había dado ya el sorpasso por parte de Podemos al PSOE o no.

Quizás, la pregunta que más hemos escuchado recientemente es ¿sirven las encuestas?

Hoy en día, tras sonados pronósticos fallidos como los del sorpasso o la derrota del Brexit, se ha instalado en la población la idea que las encuestas no sirven, debido a que fallan en sus pronósticos. Es primordial tener presente que las encuestas no están para predecir los resultados de unas elecciones con exactitud. Sino que su objetivo es dar una foto, más o menos fija, de un momento concreto. Si la encuesta en en serie, es decir, se ha repetido la misma encuesta, con las mismas preguntas, en varias ocasiones, obtenemos la tendencia. Por ejemplo el CIS hace encuestas de intención de voto cada tres meses. La tendencia es la información más importante de las encuestas en serie, ya que nos da la información acerca si la intención de voto de un partido está creciendo, o no.

Antes mencionamos el error muestral. Y es que debemos tener en cuenta que, aunque la encuesta se haya realizado con el mayor rigor metodológico, existe una margen de error, y esto es algo no se puede evitar.

A este margen de error se le conoce como error muestral, y depende en gran medida del tamaño de la muestra, cuanto mayor sea, menor será el error. El error muestral viene reflejado en las fichas técnicas de las encuestas. Por ello, es tan importante conocer estas fichas. Un ejemplo: si tenemos un error muestral de ±5%, y existe un partido con una intención de voto de un 20%, su porcentaje en realidad oscila entre el 15 y el 25%.

También debemos de tener presente que el error muestral se acumula. Veamos como afecta: Imaginemos que una encuesta donde su error muestral es de un ±4%, y se pregunta por un referéndum. En dicha encuesta el tiene un 50%, y el NO un 42%. El porcentaje de electores que elegirían el oscilaría entre un 46 y un 54%, y de los que optarían por el NO entre el 38 y el 46%, por lo que la diferencia entre el y el NO está entre 0 y 8 puntos.

Esta es la clave de porqué tenemos la idea que todas las encuestas fallan. Los medios no publican este error muestral, ya que no les resulta tan atractivo publicar las horquillas en las que se mueve el voto, sino crear esa sensación de competición.

Si algo ha sido criticado es la “cocina”. ¿Qué por qué se “cocinan” los resultados?

cocina de las encuestas

Muchas veces, cuando a los encuestados se les pregunta por su voto, muchos no contestan, contestan “no sabe”, o directamente mienten. El porcentaje de estos encuestados suele ser alto, y si los excluimos a la hora de analizar los resultados podemos sesgar la encuesta. Esto es debido a que hay votantes de ciertos partidos que son más reticentes que otros a la hora de desvelar su voto. Estas personas que no responden no suelen estar repartidos de forma equitativa entre todos los partidos.

Por esto, cuando los analistas intentan conocer la intención de voto del electorado, entra en juego la llamada “cocina”. Normalmente los expertos utilizan información de otras variables de la encuesta -simpatía partidista, valoración de líderes, recuerdo de voto, valoración del gobierno…-, para corregir esa “no respuesta”. Se plantean hipótesis, que tienen que ver con el comportamiento electoral, junto con las variables ya mencionadas, se realizan las predicciones. Esto a día de hoy se ha vuelto mucho más complicado, porque el sistema de partidos ha cambiado en nuestro país en estos últimos años; se ha roto la estabilidad de voto hacia los partidos tradicionales; han aparecido nuevos partidos; hay más población que decide su voto a lo largo de la campaña; etc.

Esto solo han sido unas breves pinceladas del mundo de las encuestas. Espero que la próxima vez que veáis una, la veas con otros ojos. Puesto que lo sorprendente de todo esto, es que con todas las dificultades que tiene realizar una encuesta, estas acierten, aunque no siempre.

Éxito: 50% trabajo, 50% comunicación

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Una piedra angular formada con experiencias

Desde hace años acumulo en un documento –que viaja en mi ordenador mientras coge forma en papeles sucios de los que soy incapaz de separarme- todas las leyes que yo mismo voy redactando conforme gano experiencia y que codifico para mi yo del futuro. Espero que el día de mañana pueda allanar el camino a esa versión mejorada de mí en los proyectos en los que se implique.

¿Por qué no cuelgo este documento en la web y me ahorro publicar esta entrada? Sencillo. Dicha “hoja de ruta” es fruto de mi experiencia y de los casos a los que me he enfrentado. Sin esa vivencia las normas que he escrito para mí pueden parecer una contradicción o un sinsentido para otros. Si otra persona decidiera escribir su propia especie de “carta magna” y yo mismo no conociera su experiencia podría no entender nada.

En cambio, si me detengo en todas y cada una de esas normas que he ido construyendo y en las razones que hay detrás de ellas, e intento transferir a través de este blog lo aprendido caso a caso, habré creado un canal de transmisión de conocimientos mucho más robusto que si simplemente copiara mi decálogo.

Ese será el objetivo que me marque cada vez que vuelva a participar en este blog –algo que espero que ocurra muchas veces- ¿Por qué lo haré? Precisamente porque las normas por las que me rijo me llevan a exponer todo lo que aprendo, a compartirlo y a mejorarlo si alguien me demuestra que eso puede ocurrir o si yo mismo me doy cuenta de que puedo mejorar.

Hacer y decir qué hacemos ¿por qué es tan importante?

Precisamente en esta filosofía está basada una de mis normas favoritas, la primera que quiero contar aquí:

El éxito no depende exclusivamente del trabajo bien hecho.

También depende del esfuerzo que hagamos en comunicar dicho trabajo.

Tendemos a pensar que la calidad de nuestro trabajo debería ser un reclamo suficiente para atraer a posibles interesados. Nos olvidamos que a veces debemos recordar a los demás qué estamos haciendo. Esa forma de pensar y de actuar es la que precisamente da origen a esta norma.

“Somos buenos en lo que hacemos, merecemos un reconocimiento” pensamos. Creemos que la gente vendrá atraída por nuestro trabajo. Y tenemos esa idea en la cabeza a pesar de que cada día vemos que no necesariamente triunfan los proyectos de calidad, sino que son los efectivos lo que lo consiguen, los que enganchan a los demás a cualquier coste (pensad en las webs de autoayuda).

Pese a saberlo nos mantenemos en nuestras trece. Y creeremos que nuestra idea tiene algo que la hace especial. Posiblemente porque es nuestra y nadie como nosotros conoce lo que nos hemos preocupado en cuidar hasta el último detalle.

Es posible que después de todo triunfemos con esa actitud. Pero es igualmente posible que fracasemos. Es muy difícil, por no decir imposible, determinar qué opción tiene más probabilidades de ganar. Cuando ejecutamos nuestro plan ¿sabemos acaso lo que los demás opinan? ¿Sabemos cómo han reaccionado a nuestro trabajo? ¿Sabemos qué esperaban? La comunicación es imprescindible si queremos ganar, si queremos alcanzar nuestro objetivo. No la menospreciemos pensando que sólo es una herramienta de promoción de los servicios que ofrecemos, nuestro producto, el evento que hemos organizado, etc. La comunicación es un ejercicio de evaluación interna y externa que nos ayuda a descubrir las carencias y fortalezas de nuestro trabajo.

Muchos diréis que he cometido un error al no asumir que la labor de comunicación es precisamente parte del trabajo, que no tiene sentido que yo los haya separado. A otros os habrá parecido todo demasiado obvio, empezando porque estoy haciendo un alegato en favor de la comunicación en el blog de una consultora de comunicación.

Y sin embargo, a pesar de la obviedad, vemos que ahí fuera los problemas se suceden. ¿Quién no ha oído hablar de un evento al que asistía un afamado ponente que no conseguía llenar una sala con capacidad minúscula? ¿Quién no conoce ese magnífico negocio regentado por fueras de serie que cerraba sus puertas al poco tiempo por falta de público? ¿Quién no ha visto esa idea encallada porque la persona que la defendía, a pesar de tener todo estudiado minuciosamente, no ha sabido transmitir la necesidad que cubría?

Un ejemplo bañado en oro (líquido)

Vayamos a un ejemplo real para entender la diferencia entre aplicar esta norma y no hacerlo. Este ejemplo nos lo ha dado el mundo del marketing, que ha encontrado en España (más  concretamente en Andalucía) un mercado que ha sufrido mucho el no haberse comunicado con su entorno para funcionar, lo que lo ha hecho arrastrar problemas de rendimiento y reconocimiento durante décadas; se trata del aceite de oliva.

El “oro líquido” parece a día de hoy un producto reconocido mundialmente, piedra angular de una de las culturas gastronómicas más afamadas del mundo ¿Qué podemos decir los que tenemos nuestras cocinas dominadas por este ingrediente?

La realidad, sin embargo, es mucho más compleja. Al contrario de lo que podamos pensar no es un producto que haya triunfado por sí solo. Atrás quedan ya años de investigaciones médicas, innovaciones en nuevos usos, misiones comerciales e incluso luchas contra campañas de desprestigio. Toda una suma de esfuerzos que no conseguía que nuestro aceite conquistara el planeta.

A pesar de que según los productores queda mucho por hacer -es cierto, es una tarea que no se acaba nunca- hoy sí podemos decir que el aceite de oliva triunfa en el mundo. Hoy es un producto reconocido. Y no han sido esos esfuerzos los que lo han hecho triunfar; ha sido el esfuerzo en dialogar que los productores han establecido con sus potenciales consumidores lo que ha funcionado.

Para lograr esa adaptación a cada mercado quizás ha perdido su esencia a nuestros ojos, la “calidad” a la que nosotros estamos acostumbrados –ese amargo y turbio verdor que rasca la garganta-. Con un producto algo distinto, más suave, ha conseguido encontrar su lugar en los hogares de quienes buscaban un ingrediente con el que enriquecer una dieta sana, un proceso de adaptación a cada mercado local que ha necesitado de mucha comunicación.

Hoy, quien triunfa es precisamente aquel capaz de establecer un diálogo con su entorno, de conocer sus carencias, de proponer cambios atractivos y alternativas, de cuidar y agradecer el trato recibido. Da igual si es una productora de aceite, un tendero, un organizador de eventos culturales o una consultora.

Se trata de realizar un ejercicio de comunicación tan importante como el resto de tareas que debemos ejecutar. Una proporción que siempre debe rondar el “Cincuenta-cincuenta”.

Debemos hacer fluir la información a nuestro alrededor y aprender de ello. Yo es lo he querido transmitiros aquí, os he expuesto mi experiencia y lo aprendido de ella. Espero que esa información siga fluyendo y mis normas, tanto si es en cantidad como en calidad, sigan creciendo gracias a vosotros, clientes, compañeros, amigos…

Creando Conciencia

Primeros pasos en el mundo de la consultoría

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Si hay una máxima que comparten todas las profesiones por igual es que no descubres cuánta distancia hay entre la teoría y la práctica hasta que te pones manos a la obra. Al aterrizar en una joven consultora, las ganas de aprender y la ilusión por crecer profesionalmente son directamente proporcionales a la ingenuidad con la que llegas.

 

Creando Conciencia
Primeros pasos en el mundo de la consultoría

Según el concepto original, un consultor es el profesional que ofrece asesoramiento experto e independiente a empresas, instituciones y organizaciones. Pero en la práctica, un buen consultor acaba haciendo de terapeuta, de confidente, e incluso de persona para todo en una adaptación dentro de la ley del Sr. Lobo. Y es que la confianza que transmite el conocimiento especializado que pones a disposición de los clientes y la ética profesional, acompañado de todas tus habilidades sociales, te pueden convertir en sinónimo de éxito. Y esa y no otra es la clave de este concurrido mundo profesional.

 

El éxito, el trabajo orientado a resultados es la base de una consultora que aspire a obtener prestigio en su campo. Pero ahí viene el primer choque de trenes. Tu concepto de éxito no tiene porque ser compartido por tu cliente. Y aquí empieza uno de los dilemas más frecuentes, donde también entran en juego los egos, que casualmente tienden a ser más abultados cuanto más subimos en la jerarquía de la empresa -propia y ajena-.

Aunque nos estamos saltando el orden cronológico de cualquier trabajo de consultoría (fase de diagnóstico, planificación, plan de acción y evaluación, por resumir bastante), esta entrada intenta ser de utilidad para todos los consultores noveles que lleguéis hasta aquí. La calidad de vuestro servicio dependerá de la percepción de éxito que tengan vuestros clientes. De nada sirve aplicar todo lo que has aprendido durante todos tus años de estudio, si al final tu cliente no queda satisfecho.

Dicho así, parece de perogrullo. Pero alcanzar esta meta tiene bastantes entresijos que variarán en función del cliente y el contexto. No hay ninguna receta mágica para el éxito, y si nosotros tenemos que ser los primeros en huir de soluciones fáciles y milagrosas, tenemos que empezar por aplicarnos la misma filosofía. Pero algunos consejos nunca vienen mal.

 

  • Di no.

Es una palabra que cuesta pronunciar al principio, pero con la que tendrás que familiarizarte. El cliente no siempre lleva la razón, y si le dejas caer complacientemente en sus errores, te puede arrastrar con él en su caída. Recuerda que el precio de tu factura lo pone tu reputación.

  • Probablemente al principio te cueste escuchar.

Tienes muchas ganas de demostrar cuánto sabes y lo sueltas todo de golpe, con presentaciones plagadas de tecnicismos y si son en inglés, te suena hasta mejor. Pero esto no hace más que jugar en tu contra. Hay cuatro máximas en la comunicación: calidad, claridad, cantidad y relevancia. Vamos, que le hables a tu cliente en su mismo idioma y que dosifiques la información, dejando de lado las respuestas fáciles y las soluciones de manual.

  • Predica con el ejemplo.

Exígeles a tus clientes que se superen, que cumplan con los objetivos que os fijéis, pero recuerda que tú tienes que ser el primero dispuesto a cumplir con esos objetivos. Esto siempre es un trabajo en equipo, lo contrario es siempre sinónimo de fracaso. Otro de los caminos directos al hoyo viene de marcarse objetivos irrealizables en el corto plazo o difíciles de cuantificar. Aprende a distinguir lo urgente de lo importante y fija objetivos asumibles que te permitan afrontar ambos planos, si no, te toparás con tu principal enemigo, la frustración -propia y ajena-.

  • Por último, tu trabajo siempre debe ser útil, esa es tu mejor ventaja competitiva.

Y siempre, te vaya bien o te vaya mal, evalúa. Evalúa tu trabajo, tus procesos y tus resultados. Es la mejor forma de aprender.

 

En Creando Conciencia somos especialistas en la consultoría de transferencia del conocimiento y en la consultoría de comunicación, y aunque cada ámbito profesional tiene sus propias particularidades, espero que esta entrada te haya sido de utilidad. Si es así, no dudes en compartirla.