Primeros pasos en el mundo de la consultoría

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Si hay una máxima que comparten todas las profesiones por igual es que no descubres cuánta distancia hay entre la teoría y la práctica hasta que te pones manos a la obra. Al aterrizar en una joven consultora, las ganas de aprender y la ilusión por crecer profesionalmente son directamente proporcionales a la ingenuidad con la que llegas.

 

Creando Conciencia
Primeros pasos en el mundo de la consultoría

Según el concepto original, un consultor es el profesional que ofrece asesoramiento experto e independiente a empresas, instituciones y organizaciones. Pero en la práctica, un buen consultor acaba haciendo de terapeuta, de confidente, e incluso de persona para todo en una adaptación dentro de la ley del Sr. Lobo. Y es que la confianza que transmite el conocimiento especializado que pones a disposición de los clientes y la ética profesional, acompañado de todas tus habilidades sociales, te pueden convertir en sinónimo de éxito. Y esa y no otra es la clave de este concurrido mundo profesional.

 

El éxito, el trabajo orientado a resultados es la base de una consultora que aspire a obtener prestigio en su campo. Pero ahí viene el primer choque de trenes. Tu concepto de éxito no tiene porque ser compartido por tu cliente. Y aquí empieza uno de los dilemas más frecuentes, donde también entran en juego los egos, que casualmente tienden a ser más abultados cuanto más subimos en la jerarquía de la empresa -propia y ajena-.

Aunque nos estamos saltando el orden cronológico de cualquier trabajo de consultoría (fase de diagnóstico, planificación, plan de acción y evaluación, por resumir bastante), esta entrada intenta ser de utilidad para todos los consultores noveles que lleguéis hasta aquí. La calidad de vuestro servicio dependerá de la percepción de éxito que tengan vuestros clientes. De nada sirve aplicar todo lo que has aprendido durante todos tus años de estudio, si al final tu cliente no queda satisfecho.

Dicho así, parece de perogrullo. Pero alcanzar esta meta tiene bastantes entresijos que variarán en función del cliente y el contexto. No hay ninguna receta mágica para el éxito, y si nosotros tenemos que ser los primeros en huir de soluciones fáciles y milagrosas, tenemos que empezar por aplicarnos la misma filosofía. Pero algunos consejos nunca vienen mal.

 

  • Di no.

Es una palabra que cuesta pronunciar al principio, pero con la que tendrás que familiarizarte. El cliente no siempre lleva la razón, y si le dejas caer complacientemente en sus errores, te puede arrastrar con él en su caída. Recuerda que el precio de tu factura lo pone tu reputación.

  • Probablemente al principio te cueste escuchar.

Tienes muchas ganas de demostrar cuánto sabes y lo sueltas todo de golpe, con presentaciones plagadas de tecnicismos y si son en inglés, te suena hasta mejor. Pero esto no hace más que jugar en tu contra. Hay cuatro máximas en la comunicación: calidad, claridad, cantidad y relevancia. Vamos, que le hables a tu cliente en su mismo idioma y que dosifiques la información, dejando de lado las respuestas fáciles y las soluciones de manual.

  • Predica con el ejemplo.

Exígeles a tus clientes que se superen, que cumplan con los objetivos que os fijéis, pero recuerda que tú tienes que ser el primero dispuesto a cumplir con esos objetivos. Esto siempre es un trabajo en equipo, lo contrario es siempre sinónimo de fracaso. Otro de los caminos directos al hoyo viene de marcarse objetivos irrealizables en el corto plazo o difíciles de cuantificar. Aprende a distinguir lo urgente de lo importante y fija objetivos asumibles que te permitan afrontar ambos planos, si no, te toparás con tu principal enemigo, la frustración -propia y ajena-.

  • Por último, tu trabajo siempre debe ser útil, esa es tu mejor ventaja competitiva.

Y siempre, te vaya bien o te vaya mal, evalúa. Evalúa tu trabajo, tus procesos y tus resultados. Es la mejor forma de aprender.

 

En Creando Conciencia somos especialistas en la consultoría de transferencia del conocimiento y en la consultoría de comunicación, y aunque cada ámbito profesional tiene sus propias particularidades, espero que esta entrada te haya sido de utilidad. Si es así, no dudes en compartirla.

 

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